jueves, 2 de julio de 2015

Desde Scotus: Propuestas de innovación para nuestra Corte

La última quincena de la Corte Suprema de Estados Unidos (Scotus, por su sigla en inglés) ha sido singularmente noticiosa por fallos de gran alcance: destrabar el Obamacare, declarar la constitucionalidad del matrimonio igualitario, y sostener la mantención de la pena capital por aplicación de una droga especialmente dolorosa (Midazolam) son sentencias que han acaparado primeras planas de la prensa mundial.
Aprovechando esta coyuntura quiero plantear tres propuestas que creo contribuirían a mejorar aun más el trabajo de nuestra Corte Suprema, que desde hace algunos años se ha embarcado en procesos de innovación que han contribuido significativamente a un mayor acercamiento con la ciudadanía (su área de comunicaciones, mejoras en gestión, énfasis en ética judicial, mayor transparencia, agilización de causas de DD.HH., etc.) y que, en palabras de su presidente, procura “sumar a la sociedad igualdad, libertad y dignidad.” (Cuenta pública 2015)

La primera propuesta, en línea con el objetivo de facilitar la publicidad real de los fallos, es la instauración de un syllabus, o resumen ejecutivo, de sentencias de cierta extensión. Un profesor argentino ha considerado que una forma de violar la publicidad es por exceso. Fallos de 1200 fojas son fallos ilegibles. Ni siquiera son imprimibles.  Entre nosotros, afortunadamente, aún estamos lejos de esas prácticas pero de todos modos contar con resúmenes de 3, 4 o 5 páginas ayudaría a que cualquier ciudadanos medianamente culto pueda aprehender por sí mismo el sentido de un fallo, sus razones y terminar así con esa sensación que queda a veces, en los medios, de resoluciones con problemas de justificación. Este trabajo hoy lo cumple de gran manera la Dirección de Comunicaciones con la sección noticias del portal web respecto de los casos más mediáticos.

Una segunda propuesta es permitir en los fallos divididos que cada jurisdicente conozca la primera versión del voto de mayoría y de sus colegas que disienten. De este modo, en su redacción puede discutir públicamente las razones de sus colegas y, de esta forma, ofrecer un fallo más robusto en términos de argumentación jurídica. Basta recordar que en el modelo argumentativo de Toulmin un elemento de una argumentación compleja lo constituyen las condiciones de excepción o de refutación (Toulmin 2003: 137).

Finalmente, una tercera propuesta desde el trabajo de Scotus la constituye la existencia  en el equipo de los justices, nuestros ministros, de los clerks, esto es, aventajados egresados de derecho que colaboran en la redacción de los fallos buscando citas, contrastando datos, revisando los briefs, etc. En nuestro sistema jurídico sus tareas serían diferentes pero creo que podrían aportar al trabajo principal de los ministros del más alto tribunal que es, sin duda, dictar sentencias. Mantendrían ellos la dirección de la redacción del fallo pero podrían encargar tareas menores a estos ayudantes de redacción, quienes, a su turno, se verían beneficiados de la oportunidad de aprendizaje al más alto nivel de nuestro sistema jurídico.

Ninguna de estas propuestas creo que requiere ley y su implementación reforzaría el proceso de innovación hoy en marcha.


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