martes, 16 de julio de 2013

La claridad del padre Francisco Pereira de María Ayuda

Informe Comisión Jeldres

Señor Director

Desde hace 30 años la Corporación María Ayuda trabaja acogiendo niños, niñas y adolescentes en hogares residenciales. Hemos sido testigos a lo largo de los años del drama que sufren estos niños al ser separados de sus familias por orden del tribunal, y pasar a ser “niños de hogar”, sin tener ellos culpa alguna por la situación que les toca vivir.
 Somos testigos directos también de la escandalosa postergación en que se encuentran las políticas públicas de infancia, especialmente la que requiere más atención, la de las residencias, en donde cerca de 15 mil niños son acogidos a lo largo de Chile. Impacto causa en la opinión pública cuando de alguna forma se entera de las condiciones en que viven niños y niñas en estas residencias.

El Estado a través del Sename subvenciona cerca de 1/3 (al menos en nuestro caso es así) de los costos de un niño por hogar, lo que hace que tengamos que conseguir “como sea” los otros 2/3. La tarea es titánica: por una parte conseguir los recursos para una infraestructura digna, (pensemos los costos que significa solo construir un hogar), dar una atención psico-social de calidad, (contratar al personal idóneo para esta tarea, compitiendo con sueldos de mercado imposibles de igualar), asegurar la atención médica y de salud mental, (meses de espera para atender a un niño) , procurar escolaridad y recreación, ( la deserción escolar es alta) , en fin, esto entre muchas otras necesidades.

La comisión Jeldres ha dejado a la luz las carencias del sistema y logró recopilar información en donde se establece en definitiva que no solo “no se protege” en muchos casos a estos niños, sino que por el contrario se “vulneran sus derechos”, llegando a veces éstas a ser constitutivas de delito. ¿Qué podemos hacer entonces los que queremos colaborar de verdad, para sacar a estos niños del drama en que viven? ¿Qué pueden hacer las Instituciones que viven solo con el escaso aporte estatal y no pueden conseguir más recursos? Solo una cosa: cerrar los hogares (ya son demasiado los que lo han hecho en el último tiempo) y dejar que estos niños vuelvan al círculo de maltrato de dónde venían, es decir su propia familia.

Pero el otro camino, y es el que María Ayuda desde hace tiempo procura, es que el Estado de verdad se haga cargo del costo real de la atención de éstos hogares, para así buscar en los privados el delta que falta. Obviamente que es, al menos en Chile, todavía una tarea compartida. Si no se hace esto, que el estado y los particulares tomen conciencia de la grave situación, nos encaminamos a un drama humano de proporciones. Lo esperanzador es que el problema es acotado, sabemos el número de niños, el número de hogares en cada región y lo que se requiere económicamente por parte del Estado, cifra que es insignificante para el presupuesto de la Nación. Solo así las Instituciones que hacemos este trabajo podremos asegurar una colaboración con el Estado, haciendo bien nuestro trabajo, pero insisto, solo si éste asegura el financiamiento mínimo, (no el que tenemos ahora), para así nosotros buscar entre los privados la diferencia de estos costos. 

No sigamos esperando, los escándalos continuarán día a día, aunque pongan cientos de fiscalizadores, si no se toman con urgencia las medidas de fondo que todos esperamos. 


P. Francisco Pereira Ochagavia
Director Pastoral Corporación María Ayuda