miércoles, 14 de mayo de 2014

El costo de votar con los pies en educación. Mi columna de hoy en El Quinto Poder

“Los consumidor-votantes son totalmente móviles y se moverán a la comunidad en la que sus patrones de preferencia sean más satisfechos.” (Tiebout (1956).

Esta era una de siete consideraciones de un modelo “extremo” de gobierno local -en palabras de su autor- que recibió el popular nombre de “votar con los pies”. Con el tiempo esta idea, que acentúa la libertad de elección, fue enquistada en el centro de la mirada neoliberal del sistema educativo. No sabemos lo que Charles M. Tiebout pensaría del uso que de esas palabras, escritas en un lejano 1956, se ha hecho en este lejano rincón en medio del debate educativo.
Diversos autores (entre los que destacan Bellei, Elacqua, Sapellli & Aedo, Romaguera & Mizala) han estudiado acuciosamente el funcionamiento del sistema educativo en lo tocante a esa elección y sus conclusiones no han sido satisfactorias respecto de los beneficios que debería entregar. Los defensores del modelo de “votar con los pies”, parapetados en una imagen excesivamente abstracta de la libertad de elección, insisten en defender como al grial la idea de Tiebout en la versión de Friedman. Que los padres sean capaces de cambiar a sus hijos de colegio, no pasa de un eslogan si el costo de movilizarse y el sistema de transporte siguen siendo estrictamente privados. Gallego y Hernández (2008:4) encontraron que dos eran los principales atributos a los que atendían los padres para elegir escuela: el resultado en las pruebas cognitivas y la distancia de la escuela. El factor distancia suele aparece también en las encuestas a padres en el marco del Simce.
Hoy parece que a la posibilidad de elegir se la quiere dotar de otro sentido y contexto, pero se le sigue considerando un elemento valioso. Nadie parece propiciar que sea el Estado quien determine en qué colegio estudiarán los niños.


Por eso, llama la atención que un aspecto central del derecho de las familias de poder elegir no haya recibido suficiente atención. Me refiero a uno de los costos que entraña poder elegir para las familias. Un costo en especial, el de transporte.